Empieza tu huerta ya!

Es más fácil ( y rico) de lo que esperas…


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Ahora sí! Podemos empezar con las lombrices…

lombricultura

Aunque la muerte y la descomposición tienen mala prensa, son ciclos que mantienen la vida sobre la tierra.

Pero esto no es un blog de filosofía…se trata de comprender cómo funciona el trabajo que naturalmente hacen las lombrices.
Un ciclo razonable sería que los restos de los vegetales que cultivamos para comer se transformen en materia orgánica que pueda volver al suelo para fertilizarlo. El vermicompostaje permite cerrar este ciclo dentro de casa.

Para eso, podemos disponer de una caja hecha con pallets, una lata de pintura de plástico de esas de 20 lt., un viejo cesto de ropa para lavar (O uno nuevo, porqué no?). La única condición es que debe ser aireado. Y si no lo es, le practicamos unos agujeros todo alrededor, con un clavo grueso caliente o un taladro eléctrico.

Como base una capa de periódicos cortados en pedazos chicos, que servirán de aislante por un rato y absorberán los posibles líquidos de nuestro vermicompostero, pero además agregan celulosa que les encanta a las lombrices.

Una capa de tierra de jardín, donde acomodaremos las lombrices y a partir de allí, restos de vegetales, peladuras de papa, posos de café o té, cáscaras de huevo que aportan calcio, hojas secas que facilitan que los microorganismos actúen como activadores del proceso de compostaje, galletas, pelo, polvo de la aspiradora, cáscaras de fruta…de todo menos carne y huesos (que atraerían roedores y darían mal olor).

Si existe la posibilidad de regar apenas con estiércol de gallina diluído en agua, sería ideal. Puede reemplazarse por estiércol de caballo o vaca, pero no debemos descartar la posibilidad de recoger las deposiciones que las palomas u otros pájaros dejan en jardines y balcones.

Debe estar húmedo, pero no empapado, porque morirían ahogadas las lombrices.

Diariamente depositaremos allí los restos de comida, cuidando que esté en un lugar con una temperatura que no sea muy fría en invierno ni al sol en pleno verano.

Las dejamos allí y por un rato nos olvidamos de ellas…

Cuando se pone en marcha un sistema de vermicompostaje, conviene añadir la comida poco a poco, y observar cómo funciona y cómo reaccionan los gusanos a los diferentes alimentos que les proporcionamos.

Cortar en trozos pequeños los restos de comida antes de ponerlos en el vermicompostador facilita la acción de los gusanos porque así se degrada más rápidamente y se evitan putrefacciones.

Para mantener el sistema

Además de ir añadiendo la comida en trozos y seguir las instrucciones anteriores, sería bueno tener en cuenta algo más para el buen funcionamiento del sistema:

Mantener una buena ventilación. Tanto las lombrices como los procesos de descomposición requieren oxígeno y para obtenerlo el recipiente debe tener agujeros de aireación y disponer de suficiente espacio libre alrededor para que circule el aire.

Mantener la humedad que necesitan los gusanos. Respiran a través de la piel y necesitan que siempre esté húmeda. Para no perder demasiada humedad del sustrato, se puede tapar con un papel de periódico, o un trozo de alfombra o una manta, que mantenga la humedad pero a la vez transpire.

El vermicompost está listo para utilizarlo cuando su aspecto es similar al del poso del café: oscuro, esponjoso, de materia orgánica bastante homogénea. Como más tiempo se deje, más fino y homogéneo será y más rico en humus de lombriz, y se perderían algunos gusanos. Normalmente es posible recolectar el vermicompost después de un periodo de
seis meses a un año, sobretodo la primera vez. A partir de entonces, con el sistema en marcha, sería posible recoger vermicompost cada dos o tres meses, o hasta cada seis meses, si no se les tira mucha comida.

El vermicompost se puede aplicar directamente a las plantas sin diluirlo, porque no las quema como otros fertilizantes. Se puede utilizar en macetas o en el jardín, donde enriquece el suelo siendo útil como sustrato o como mulch. El humus de lombriz es un material muy concentrado y con un contenido en sales más elevado, y hay que utilizarlo con más precaución.

El té de compost.

El té de compost consiste en mezclar vermicompost y agua (que puede ser caliente), y dejar infusionarla en reposo durante horas o días. Se cuela y el resultado es un líquido rico en nutrientes activos y microbios. No se tiene que embotellar, porque los microorganismos necesitan oxígeno para vivir.
Se puede aplicar sin diluir.

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Ahora vamos por buen sustrato

En nuestra primera entrada te ayudé a preparar tu primer almácigo con material de descarte.

Ya podemos empezar a preparar buena tierra para nuestras plantas, ya sea que tu huerta sea un balcón, una ventana o un a buena porción de jardín.

Nada mejor que empezar a preparar nuestro propio compost.

Para eso voy a recurrir a alguien que sabe mucho de eso:

Antonio Urdiales Cano:

Mirá que dice:

Las siete reglas del buen compost

Le dicen compost a la tierra obtenida por la descomposición de la basura.

Son muchos los que conocen las propiedades milagrosas del compost sobre plantas enfermas o atacadas por plagas.

También reconocen la conveniencia de convertir la basura en algo útil, agradable y sano.

Pero también es cierto que la idea de tener basura mal oliente en casa acobarda a muchos, o peor aun, algunos lo intentaron y tuvieron una experiencia traumática.

Pero es posible hacer compost con absoluta ausencia de olores desagradables en cualquier lugar: patio, lavadero, cocina, living, hasta debajo de la cama (con perdón de la exageración) Solo hay que cumplir con las siete reglas que se dan a continuación.

  1. Drenaje
  2. Mezcla
  3. Cortar en pedacitos
  4. Humedad adecuada
  5. Poner bacterias
  6. Agregar ceniza o cal
  7. No agregar mas de 6 cm de altura por día

Si alguna vez hay olor desagradable no dude que ha fallado en una de estas reglas.

Las bacterias buenas y las malas

Lo primero que hay que entender es que hay bacteria buenas que dan olor a tierra y bacterias malas que dan olor a podrido. Las buenas, llamadas aeróbicas, están en el aire, en la piel, en el agua potable y en los alimentos. Las bacterias aeróbicas no son amenaza alguna para la salud, incluso, la escasez de estas provoca enfermedades y la ausencia total lleva a la muerte.

Las malas, llamadas anaeróbicas, son peligrosas y pueden causar enfermedad y muerte, nuestro olfato las detecta y nos indica que mantengamos distancia, son las bacterias del camión de la basura.

Las buenas viven con oxígeno y mueren por falta de este, las malas viven sin oxígeno, este las fulmina.

¿Con que bacterias quiere descomponer su basura?

Las siete reglas son para formar una mezcla bizcochosa que permita el paso del oxígeno a través de ella.

Del libro “La basura: todos los reciclajes

  1. Hay que contar con un recipiente bien drenado, una maceta o un tanque con agujeros abajo o sin fondo. Cuando incorporamos basura nueva al recipiente, esta llena de bacterias buenas: las aeróbicas. Pero estas consumen oxígeno y emiten dioxido de carbono, El CO2 es mas pesado que el aire, se va lentamente al fondo desplazando al oxígeno. Allá comienza el olor a podrido. Las bacterias de arriba sigue emitiendo CO2 hasta que se llena el todo el recipiente de asqueroso olor.
  2. La basura húmeda (rica en nitrógeno  como desperdicios de cocina, estiércol, comidas hay que mezclarla con basura seca (rica en carbono) como pasto seco, hojas secas, paja, papeles, cartones, virutas. La seca sola no larga olor (si hay drenaje) tiende a secarse y tarda mucho en descomponerse. La húmeda sola larga líquido, se hace un “pure” impermeable a los gases y se pudre. Mezclando ambas basuras se mantiene permeable al aire, no se seca, no hace olor y se descompone rápido  La mezcla optima es 35 C = 1 N Aproximadamente igual volumen.
  3. Si tiramos mazacotes grandes, estos  van a estar aireados alrededor, no por dentro y de ahí  saldrá olor.
  4. Evitar que se moje porque se tapona el paso del aire, la mezcla debe estar húmeda  no mojada. Al tocarla debe enfriar la mano, no mojarla.
  5. Hay que inocular bacterias, estas se encuentran en el compost, en la tierra buena o excrementos de aves, animales de corral, caballos, tortugas. Esto se va agregando. No importa que sea en ínfima cantidad porque luego se multiplica rápidamente invadiendo todo con su característico color y olor a tierra. Esto al principio es indispensable.
  6. La ceniza o la cal aceleran el proceso de humificacion, agrega minerales y agrada a las lombrices. A veces no llega a formarse tierra por falta de calcio.
  7. Si agregamos mas de 8 cm de mezcla por día, en una semana se tapona abajo por presión y se pudre.

Estas siete reglas son las mismas que necesitan las lombrices para desarrollarse bien.

Antonio Urdiales Cano

Pero de las lombrices hablaremos después, don Antonio. Ahora vamos a ver este video para reforzar la idea


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Vamos a empezar de cero

Basta de postergar el comienzo!

Estamos a mediados de Junio y es el momento ideal de sembrar nuestros primeros tesoros.

Y para eso, nada mejor que empezar usando como macetas cosas que habitualmente iban a la basura.

Usaremos los sachet de leche, bolsas de azúcar, de yerba, envases de leche en polvo, de golosinas, de yogur, todo sirve para reciclar y dar una vida más antes de que terminen en la basura.

Limpios y secos

Limpios y secos

Solo hay que lavarlos y secarlos. Una vez que estén listos, enrollamos el borde superior para que se sostengan mejor y estén algo más rígidos.

Un pequeño doblez permite que se sostengan

Un pequeño doblez permite que se sostengan

Con unas tijeras hacemos unos pequeños piquetes para que filtre el agua de riego y podemos empezar a llenarlos de tierra

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Ponemos las semillas dentro. Yo hoy elegí empezar con tomate y puse en cada maceta tres o cuatro semillas de tomate amarillo que me regaló mi amiga Diana para mi cumpleaños. Tapamos con un poco más de tierra, regamos  y escribimos con marcador indeleble de qué semillas se trata. Porque después podemos entrar en dudas cuando crezcan si no sabemos identificar a qué hortaliza pertenece ese pequeño hijo logrado.

Si disponemos de una ventana donde dé el sol…perfecto. Pero no tenemos que olvidarnos de entrarlas a la casa por las noches. Recuerden que puede helar!

Ventana al sol. Entrar por la noche.Peligro de heladas!

Ventana al sol. Entrar por la noche. Peligro de heladas!

Y por fin iniciamos el trayecto que nos llevará a la alegría de comer nuestras propias ensaladas!

Por hoy, a descansar. Empezamos con la tierra que teníamos a mano, pero en la próxima entrega, aprenderemos a producir nuestro propio sustrato. Transformaremos los restos de la cocina en compost de lujo y hasta podremos criar lombrices que nos regalarán uno de los mejores fertilizantes para nuestra huerta.

Hasta luego!